MENCHU MONDÉJAR: “PARA HACER UN TAPIZ HAY QUE SER MUY PACIENTE”
(Fragmento del texto de Patricio Peñalver)
Anuario de Murcia 1992_1993.

A ese milenario arte de tejer un tapiz, que Ovidio nos relató en “Las metamorfosis”, en los que Penélope y Aracné compiten, Menchu Mondéjar llegó un día que se planteó estampar sus propios tejidos. “Empecé pintando en casa, quería pintar las cortinas ya que no me gustaban las estampaciones que veía. Ahí me empecé a dar cuenta de que me gustaba crear tejidos así que realicé un curso de iniciación y me piqué hasta no parar de hacer tapices hasta la fecha. En los comienzos empecé a utilizar bastidores en los que colocaba la urdimbre, y como veía que cada vez los resultados eran más sorprendentes, entonces me planteaba hacerlos más grandes, utilizar otros materiales y a leer más biografía”.
Menchu Mondéjar que ha vivido en Jerez de la Frontera, Donosita,, Cádiz, hasta recalar en Murcia en 1989, no ha tenido dificultades para trasladar sus instrumentos, pues con ellos dice: “En esta actividad completísima y preciosa, las manos son la base, y los instrumentos son tan sencillos como las cacerolas para teñir, la rueca para hilar, o la canilla para enhebrar hilos y lanas. La técnica sigue siendo la misma, pues los tapices sólo se pueden hacer de esta manera, aunque en la actualidad haya máquinas para hacer otros tejidos”.
Menchu Mondéjar desde sus primeras exposiciones en el año 1985 no ha cesado de mostrar sus trabajos, y estos días expone en Lorca y en la sala de las Caballerizas de los Molinos del río Segura de la capital murciana.
Dentro de las artes creativas algunas parecen mirar a estos creadores de manera diferente a pintores y escultores: “No creo que sea un campo marginal, sino que es una actividad que por desgracia la ejercemos muy pocos. Y al requerir mucho tiempo no va con la forma de vivir hoy en día, en la que se requiere mucha energía en un momento dado y tener enseguida los resultados. Para hacer un tapiz hay que ser muy paciente, para ver lo que uno había pensado que saldría, que muchas veces no sale. El resultado no se ve ni en una semana, ni en un mes. Y ya una vez que se cuelga parece no pertenecerte. Para mí lo más importante es ver como esas piezas van encajando en ese espacio creativo: cómo vienen las ideas, como se conforman hasta llegar a tener la claridad de lo que se quiere hacer”.